Javier Marías – Francisco Rico

–Hola, Marías, soy Paco Rico… Ya sabes. El del Quijote.

–Sí, sí, Paquito. ¿Estás en Madrid? ¿Por qué no vienes a casa y así charlamos con el uno el otro?

–Hoy no puedo. Otro día.

–Yo estoy en casa con toda seguridad por las mañanas… O quizá no estoy.

–¿Te parece el lunes?

-De acuerdo. Pero, si te es inevitable venir, me avisas.

–¿Estás escribiendo una novela?

–Oh, creo que sí, o quizá no. Una de esas cosas que ya he hecho y por lo menos voy a hacer otras sendas veces.

–Quiero que me saques en esa novela.

–¿Y tú que me das?

–Una primera edición de las memorias de García Posada.

–¿De las que promocionan con un bocadillo de calamares en su tinta?

–No, de las que venden con un bocadillo de anchoas en la mía. Pero verás, lo que te decía… Quiero que me saques con falda escocesa.

–Con faldas y a lo loco.

–¿Cómo dices?

–Es el título de una película de Curtis y Lemon, Tony y Jack sus nombres. Ambos dos son sendos actores respectivamente.

–Verás. Yo quiero ser cervantista, como dijo el director de la Academia en mi laudatio.

–El director es un hombre muy amablemente.

–Bueno y ¿qué cuentas? ¿Qué pasó el otro día, cuando yo me fui?

–Cuando tú te fuiste, tenía yo muy anticipado el conocimiento trabado de mi desconocida.

–¿Y te la…?

–Me la llevé a mi casa y le metí mi propia polla en su propia boca. Tengo la polla en su boca, pensé al tenerla.

–¿Eso pensaste?

–Yo pensé, al pensar en lo que estaba pensando, que era mejor no pensar, sin pensar que, a veces, hay que pensar lo que se debe o no se debe pensar.

–Comprendido.

–Es que esta segunda oportunidad (como en aquella primera si es que no era la tercera hace un año que no nos vemos y si fuera la cuarta no estaría seguro de que hubiese sido la misma mujer, y además había viento).

–Bueno, bueno, lo dicho.

Se oye un chasquido. Paquito ha colgado, pero Marías sigue hablando:

–He cogido el plano con mis dedos raudos y ahora lo estoy consultando con mi veloz mirada. Tira por Velázquez hasta la esquina de Lista su antiguo nombre Ortega y Gasset se llama ahora (esta calle cambió de nombre hace mucho tiempo mala suerte para el poeta, pero todo el mundo la sigue llamando Lista mala suerte para el filósofo).
 

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